El amor total hacia la música, y su carácter latino y pasional, pueden explicar todos los momentos de la vida de Marco y hacer comprensible cada una de sus elecciones.
Marco (Di Mauro) nace en el seno de una familia italoespañola. Vivirá hasta alcanzar la mayoría de edad entre Italia, España y América latina.
A los 6 años ya canta en el coro de la escuela como solista y expresa a menudo a sus padres su gran pasión hacia el canto y su íntimo deseo: "¡Cuando sea mayor quiero ser cantante!".
La abuela materna, que de joven había cantado como soprano pero hubo de abandonar la carrera debido a la guerra, reconoce rápidamente en él un talento natural. Con ella, Marco tendrá para siempre una relación de afecto y conexión muy especial.
También los padres llegan a darse cuenta de su gran pasión cuando Marco construye en su habitación una batería de cartón... y ¡no les deja dormir!
Su primera guitarra llega a los 8 años. "Podía mirarla desde la ventana de mi habitación en la esquina del patio interno de un centro juvenil al lado de la iglesia. No perdía ocasión de cantar, pero nunca había podido ahondar en el misterio del nacimiento de la música, cómo tomaba forma en el aire, cómo hubiera podido llegar a crearla yo mismo... ¡Qué ilusión me hacía el pensar poder tener algún día una guitarra! Así que un día me acerqué a la iglesia, otro día me metí en ella, otro día entré en el patio hasta llegar, por fin, al lado de la guitarra. Como no había nadie, decidí cogerla y me escapé. Pero, nada más entrar en casa, mi padre me pilló y me preguntó de dónde salía esa guitarra. No me acuerdo lo que le contesté pero no tuvo que haber sido nada muy inteligente porque recuerdo que me dio una bofetada tan fuerte que… ¡a los 30 segundos la guitarra ya estaba de vuelta a su sitio!", recuerda.
Sin embargo, a los tres días su padre, nada más llegar a casa, lo llama a la cocina. "No me había fijado en el paquete que tenía escondido pero cuando me dijo «¡Esto es para ti! » me abalancé sobre la caja para abrirla. Así fue como tuve mi primera guitarra... Desde ese día no he parado de tocar y cantar".
Sobre él ejerce una gran influencia la música ligera: el pop melódico se convierte enseguida el género musical a través del cual Marco puede expresar mejor su propia sensibilidad.
Durante sus estancias en España y Colombia –donde vive el padre después de la separación con su madre–, Marco desarrolla su aptitud al canto y su natural inclinación hacia la música pop latina.
Mientras tanto, se matricula en una escuela piloto donde se estudiará filosofía estética, arte y literatura y aprenderá a perfeccionar sus capacidades como escritor. También decide tomar clases de canto.
Aún sonríe cuando recuerda aquella vez en la que en la escuela recitó la poesía de Dante Alighieri con música de Bruce Springsteen. Su profesor se quedó sin palabras antes de reprocharle el haber mezclado al "gran" poeta con un "simple cantante rock".
Durante el mismo año participa en el castin del grupo de música "Los caracoles" y es elegido como cantante. Desde entonces, "los Caracoles" se transforman, en tan sólo un año, en el grupo que acompaña a Marco en la presentación al público de sus propias canciones.
Durante los siguientes 5 años, el grupo actúa en muchísimos clubes y festivales de Italia y España.
A pesar de que expresa el deseo de estudiar música en el conservatorio, el padre le exige, de manera muy firme, seguir la carrera de Derecho. Dejará definitivamente la universidad algún año después.
Entretanto, a los 16 años, emprende su primer viaje solo por España y se queda allí cuatro meses, entre Madrid, Barcelona y Sevilla. A su regreso decide matricularse en una escuela de interpretación que lo llevará a actuar en una compañía de Málaga durante unos cuantos años.
A los 19 años viaja por primera vez a México con su amigo Mateo. Viven unas vacaciones "locas" entre Playa del Carmen y Cancún en las que dormirán muy pocas horas y aprovecharán para comer cualquier cosa de las miles ofrecidas por el complejo turístico en el que se alojan.
"¡Acabamos esas vacaciones enfermos... tenía un hígado de unos 15 kilos!", comenta.
Pero también esas vacaciones fueron la oportunidad para visitar los restos de Chichen Itzá y Tulum que despertaron una gran curiosidad en Marco. Por eso, al año y medio, decidió regresar a México para recorrer durante 4 meses las rutas del origen indígena del País.
Al año siguiente, Marco decide dedicar un tiempo de su vida para prestar su ayuda a muchos niños pobres y sus familias, trabajando con una ONG en la región de Chiapas. "Esa fue una experiencia muy importante para mi vida y la que creó un vinculo indisoluble con México. Hay 4 cosas necesarias en mi vida: la música, la familia, mis amigos y luchar por la dignidad humana y la justicia".
Esa experiencia también es muy importante para Marco porque conoce allí a los que después serán buenos amigos y a la que durante unos años será su novia. Por eso su relación con México ha ido profundizándose como con ningún otro lugar del mundo.
Durante sus viajes y experiencias Marco sigue escribiendo y cantando en directo en muchos clubes y locales.
En 2002, después una actuación en el café "Hoy como Ayer" en Miami, Marcos conoce a Ellen Moraskie, presidenta de Warner Publishing, la cual, después de haber oído la nueva canción "Hazme compañía", le dice: "¡...Es la canción más bella que he escuchado en los últimos 3 años!".
Así fue como Ellen Moraskie propuso a Marco incorporarse entre los compositores de Warner y de participar en la composición del nuevo disco de Ricky Martin pero, desafortunadamente, el proyecto no llega a cumplirse: Ellen enferma y fallece pocos meses más tarde.
Desde 2003 Marco trabaja para unas agencias de moda que lo contratan para realizar servicios fotográficos de modelo o actuar en anuncios.
En julio 2007 Marco conoce a Rosa Lagarrigue con la cual llega a firmar un contrato unos meses después.
Toda la música pop-rock de los 90 influye mucho sobre Marco. Además su hermano (de unos diez años mayor) le permite conocer mucho de la música de los 80.
Le gustan, entre otros, Laura Pausini, Lucio Battisti, Maná, Mecano, Manu Chao, Ketama, Alejandro Sanz, Bosé, Sting, U2, Ben Harper, Coldplay, Damien Rice, James Blunt, Radiohead... y muchos más...
Marco sigue dedicándose a su pasión por la música, con el convencimiento de que, algún día, le llegará oportunidad de dar a conocer su música en todo el mundo latino.
"He oído a artistas declarar que se han dedicado a la música por no saber hacer otra cosa. Yo sé hacer muchas cosas y, de hecho, he trabajado de muchas cosas, pero en ninguna cosa puedo dar de mí el 100% que puedo dar en la música. Así que no es que quiera vivir de la música por no poder hacer otra cosa sino por no poder ser otra cosa".