El artista consiguió anoche un éxito rotundo en el Anfiteatro de la Quinta Vergara, donde fue recibido como la gran estrella de la velada consiguiendo las Antorchas de oro y de plata y la Gaviota de plata, los tres máximos galardones del prestigioso festival.
Raphael cautivó la noche del miércoles al jueves al público del Festival de Viña del Mar, donde entonó los grandes éxitos de sus 50 primeros años con una propiedad, categoría y maestría incomparables, logrando momentos especialmente emotivos y encandilando a un público entregado que no se cansó de llamarle “Ídolo”.
El artista fue galardonado con los tres máximos premios del festival: las Antorchas de oro y de plata y la Gaviota de Plata, tras dar lo mejor de sí en el Anfiteatro de la Quinta Vergara, donde desplegó todo el poderío y fortaleza de su voz, todavía intactos después de medio siglo sobre los escenarios. Raphael fue recibido como la gran estrella de la noche en el prestigioso festival internacional y comenzó su repertorio con el poema de Machado “Caminante no hay camino”.
El Maestro no tardó en ganarse al público con canciones como “La noche”, “Somos” y “Cuando tú no estás”, que él mismo definió como uno de sus mejores temas. Sonriente y denotando una complicidad deliciosa con su público, el músico recordó otros de sus grandes temas como "Desde aquel día", "Digan lo que digan", "Hablemos del amor", "Siempre estás diciendo que te vas" y "Amor mío".
Una de las sorpresas más gratas de la velada llegó con la aparición del ex vocalista de “La Ley”, Beto Cuevas, con el que cantó a dúo el tema “Infinito”. Pero el momento más emotivo durante esta noche mágica fue sin duda la interpretación de “Cómo han pasado los años” a dúo con la difunta Rocío Dúrcal, y “Como yo te amo” con la también fallecida Rocío Jurado. Instantes en los que Raphael arrancó lágrimas de alegría a una audiencia completamente extasiada, a la que continuó sorprendiendo pocos minutos después con la interpretación de su tema “50 años después” a dúo con Joaquín Sabina.
Fueron casi tres horas de espectáculo que nadie quería dar por terminado. El público se negó en reiteradas ocasiones a dejar marchar a Raphael quien, fiel amante de sus seguidores, concedió a su público dos canciones más. Y, finalmente, con “Yo soy aquel” demostró que, por mucho tiempo que pase, él siempre será el mismo RAPHAEL.